Retrato individual: fotos de perfil que no parecen de carné
Es la fotografía tuya que más ojos recorren: la de LinkedIn, la de la web de la empresa, la que acompaña una propuesta o un perfil de autor. Y en la mayoría de los casos es un recorte de una boda o algo hecho con el móvil contra una pared blanca.
Qué separa un retrato de una foto de carné
Tres cosas, y ninguna es el equipo:
La luz viene de un lado. Una foto de carné se ilumina de frente y aplana la cara. Un retrato usa luz lateral o una ventana, que da volumen: hay un lado más claro y otro más oscuro, y el rostro deja de parecer un plano.
El fondo tiene profundidad. No una pared pegada a la espalda, sino algo a varios metros que quede desenfocado. Eso separa a la persona del entorno.
Hay una expresión, no una pose. Es lo más difícil y lo que más se nota. Una cara sostenida durante treinta segundos se convierte en máscara.
Dónde mirar
Casi todo el mundo mira al objetivo con los ojos muy abiertos, y el resultado es una expresión de alerta.
Lo que funciona:
- Bajar ligeramente los párpados, como cuando estás a punto de sonreír. Suena raro y cambia la foto entera.
- Adelantar la barbilla y bajarla. Estira el cuello y quita la papada que crea el ángulo.
- Separar los brazos del torso. Un brazo pegado se ve el doble de ancho.
Y si el retrato es para trabajo, no hace falta sonreír. Una cara tranquila y presente transmite más solvencia que una sonrisa mantenida. Más sobre cómo posar.
Cuánto se tarda
Una hora sobra para un retrato individual. En ese tiempo caben dos fondos, dos conjuntos y entre treinta y sesenta fotos editadas — de las que usarás dos.
Ese es el punto que descoloca: de una sesión de retrato se usa una imagen, quizá dos. El resto es el precio de conseguir esa una. Por qué de cientos de tomas llegan decenas.
Qué ponerse
- Colores lisos y medios. Ni negro absoluto ni blanco puro: los dos pelean con la piel.
- Cuellos que enmarquen. Camisa, jersey de cuello redondo, americana. Los cuellos muy anchos alargan el cuello de forma rara en plano corto.
- Nada de estampados pequeños. En un plano cerrado vibran.
- Dos conjuntos, uno más formal y otro no. Sirven para usos distintos y cuestan quince minutos.
Dónde hacerlo
Para un retrato no hace falta un sitio espectacular; hace falta sombra abierta y fondo con profundidad:
- Un patio o unos soportales. La luz rebota y llega suave.
- Una calle estrecha en sombra, con la salida iluminada al fondo.
- Un parque. Los jardines del Turia o el Retiro dan verde desenfocado sin salir de la ciudad.
- Interior con ventana grande, si prefieres algo neutro.
El mediodía, que arruina casi cualquier sesión exterior, aquí es aceptable: en sombra abierta la luz cenital deja de ser un problema.
Si es para la empresa
Dos cosas que ahorran dinero y discusiones:
Que todo el equipo se fotografíe el mismo día, en el mismo sitio y con la misma luz. Una web donde cada retrato tiene un fondo y un tono distintos se ve improvisada por muy buenas que sean las fotos por separado.
Acordad el uso antes. El uso personal habitual no cubre promocionar un negocio. Es otra licencia y se habla antes, no después. Más en la guía para empresas.
Puedes ver quién hace retratos individuales y contarle para qué vas a usar la foto — cambia el encuadre y el fondo más de lo que parece.
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